lunes, septiembre 27, 2010

La gente que me gusta.

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.
Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables a las decisiones de un jefe.
Me gusta la gente de criterio, la que no traga entero, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, a éstos les llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuído.


(El grandísmo) Mario Benedetti.-

miércoles, septiembre 15, 2010

Causalidad.



Voy a hablar/escribir en serio.

El otro día pensaba en las decisiones que he tomado en la vida, desde (más) chica hasta ahora, fue casi gráficamente, como cuando uno va por un camino que se abre en dos caminos nuevos. Así fui revisando una por una las veces en que me ví en esa situación y que decidí caminar por un lado y NO por otro. Y fui al revés, decidiendo lo que no decidí antes y fui imaginando cómo hubiera sido, dónde estaría, a quién le diría amiga, mi amor, etc.

Y no hay caso. No hay caso porque siempre llegué acá mismo, donde estoy hoy. No es casualidad que me volará con estas cosas que pensé, en algún momento hace poco tuve que chocar con la otra Pabla, era insostenible, me tuve que encontrar con lo que pudo haber sido, con la gente que debí conocer, los lugares donde debí estar, y me gustó porque es lo mismo que hoy, lo mismo que yo, lo mismo que ahora. Somos los mismos, pero podríamos estar en los papeles cambiados.

No creo ni cagando en el destino, es sólo que las personas como yo -por muchas decisiones que hayamos tenido que tomar- ni cagando podríamos haber sido algo muy distinto a lo que somos. Aquí es donde tengo que estar. Con Ustedes y Contigo.